Toy Story, los juguetes que revolucionaron al cine

INFORMACIÓN DE EFE

¿Cómo olvidar que hace 25 años, unos intrépidos juguetes revolucionaban el cine de animación con “Toy Story”, el primer largometraje creado por computadora? Es imposible, Woody y sus amigos nos hicieron estremecer con sus aventuras, pero sobretodo por su mensaje de darlo todo por tus amigos, por las persona que amas y el valor de la amistad.

Aunque este clásico de la cultura popular podría no haber visto la luz por las reticencias iniciales de Disney, en un principio contrarias a la visión de Pixar.

El 22 de noviembre de 1995 se estrenó la película que daría un salto mortal en la historia del cine, pero la acrobacia audiovisual necesitó casi 15 años de desarrollo y el empeño de su director, John Lasseter, quien llegó a recibir un Óscar especial por los logros pioneros en el campo de la animación generada por computadora.

Tiempo antes, en 1983, llegó a ser despedido de los estudios Disney por su interés en desarrollar proyectos basados en la informática que requerían elevados presupuestos para la época.
Éxito inesperado

Pocos imaginaban que esa obsesión acabaría por inaugurar una de las sagas más exitosas de la gran pantalla, que elevó el estatus del cine animado y que evolucionaría en cuatro entregas, cada una más aclamada que la anterior.

“Toy Story” consiguió que el público pensara en el cine de dibujos como algo que no estaba únicamente dirigido a niños: el argumento contenía diferentes capas, desde la obvia a la más profunda, que introducían humor, ironía y guiños agudos.
Los personajes

Woody y Buzz Lightyear se convirtieron en héroes con sus personalidades torpes, complejas y llenas de crisis existenciales, que se apoyaban en un elenco de personajes perfectamente definidos y carismáticos como el tiranosaurio Rex, el perro Slinky o el matrimonio cara de papa.

“Monsters”, “Finding nemo”, “The Incredibles”, “Coco”, “Wall-E” y las oscarizadas tres continuaciones de “Toy Story” deben su empeño a unos cineastas que en cierto momento decidieron cumplir, a todo costo, con eso de “¡Hasta el infinito y más allá!”.

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